La verdad no soy fanática de las bebidas gaseosas, por eso la razón de no haberme preocupado mucho por este asunto; pero ahora que encontré este artículo, creo que es necesario que todas aquellas personas que no pueden vivir si tomarse una de estas sodas al día, deben conocer los riesgos a los cuales se enfrentan.
Es sabido que los refrescos no son la mejor opción para calmar la sed; pero este artículo refiere que la Coca-cola o bebidas similares como Pepsi, tienen una cuestión particular, ya que su composición no aporta ventajas nutritivas y por el contrario, puede significar una amenaza para la salud.
El artículo considera que la Coca-cola y otros refrescos pueden ser la causa de nuestro aumento de peso e incluso, de algunas enfermedades, tales como gastritis. Este primero, se caracteriza por poseer mucha cantidad de azúcar que la ingerimos casi sin notarlo, como si fuera un jugo más, inofensivo para la salud. Sin embargo, un vaso de Coca-cola aporta casi 90 calorías, y si dimensionamos la cantidad que ingerimos, estamos cerca de alcanzar el valor calórico de una comida principal con sólo ingerir 4 vasos de este refresco por día, sin que éste nos brinde vitaminas, minerales ni nutrientes importantes para el organismo.
Por otro lado, ya sabemos de su contenido en ácido fosfórico que impide la absorción del calcio y puede provocar una desmineralización de los huesos. Además, su contenido en cafeína no es insignificante, al igual que su influencia sobre el sistema nervioso central que puede causar un intoxicación con la misma por su consumo en exceso y sufrir insomnio, adicción, nerviosismo constante, entre otros efectos indeseados.
Incluso, el ph ácido de la Coca-cola es lo que muchos consideran un potente anticorrosivo que puede dañar la mucosa estomacal y producir enfermedades en la misma. Al respecto, la Organización Mundial de la Salud considera que este refresco y otros similares, pueden contribuir al desarrollo de enfermedades crónicas como obesidad y diabetes.
Cave resaltar que no estamos en contra de estos productos o similares, la idea es proporcionar al consumidor alguna información extra de qué alimentos se están ingiriendo y cuales son sus posibles consecuencia de existir un consumo exagerado.
Para el doctor Peter Canter y el profesor de medicina complementaria Edzard Ernst, de la Peninsula Medical School de la Universidad de Exeter, Gran Bretaña, es obvio que el uso de las hierbas medicinales es riesgoso. Su advertencia radica en que entienden que algunas de ellas son tóxicas y pueden dañar órganos como el hígado y los riñones; otras están mal identificadas y son incluidas erróneamente en tratamientos; algunas son adulteradas con drogas prescriptas como los esteroides o cultivadas mediante el uso de agroquímicos; y otras son mezcladas de manera peligrosa con medicinas tradicionales.
Esta teoría estaría apoyada por la UK Medicines and Healthcare Products Regulatory Agency (MHRA), que el año pasado envió cerca de una docena de alertas sobre varios de estos productos. Ahora la boga en medicina, es el uso de tratamientos alternativos, tanto para curar dolencias como para bajar de peso. Pero una investigación advierte que su uso trae más problemas que soluciones.
Las hierbas medicinales hoy invaden cualquier supermercado o tienda y prometen la cura para la tos, un resfrío o el dolor de espaldas; aumentar la masa muscular o bajar de peso. Sin embargo, los expertos británicos piensan que las hierbas son mucho más perjudiciales de lo que se piensa.
Los investigadores analizaron a los consumidores que “elaboran” sus propios remedios, es decir, aquellos que concurren al comercio especializado, le describen sus síntomas al vendedor, y éste les prepara una ración con diferentes hierbas. Y descubrieron que este tipo de productos no surten efecto alguno. De los 1.300 casos analizados, sólo tres entienden y aceptan que la mezcla actúa sólo como placebo.
Entonces, Canter se pregunta: “Una droga en la medicina tradicional no se usa en un paciente hasta que su eficacia esté demostrada. ¿Por qué entonces se aplican dobles estándares en la medicina natural? Si no hay evidencia de los beneficios y sí de los serios riesgos, debemos cortar su venta”.
Sin embargo, para Jill Davies, presidente de Association of Master Herbalists, la medicina natural es una vocación que no necesita de la ciencia para probar su eficacia. “Estuve practicándola por 30 años y funciona muy bien”, dijo a The Independent.
Pero a su vez, Canter y Ernst se vieron sorprendidos cuando los especialistas en medicina natural a los que pidieron evidencia de la factibilidad de sus remedios no pudieron refutar las conclusiones del estudio.
Los miedos por los efectos colaterales de los tratamientos convencionales, y la decepción ante la imposibilidad de cura de ciertas enfermedades crónicas es lo que hizo que, en el siglo XXI, millones de personas apoyen la medicina natural. También se ha convertido en una ayuda complementaria para los profesionales médicos.
Si bien es cierto que los teléfonos móviles se han convertido en un accesorio muy importante para las comunicaciones, no todo lo relacionado a estos aparatos es bueno.
Según recientes investigaciones los adolescentes que más utilizan el móvil sufren de fatiga y trastornos del sueño, además de problemas cognoscitivos y de concentración.Esta es la conclusión de uno de los estudios que se presentarán en el XXII Congreso anual del Sueño que se celebra estos días en la ciudad de Baltimore en Maryland, Estados Unidos.
El doctor Gaby Badre, de la Academia Sahlgren en Gothenburg, Suecia señala que: "La adición al móvil resulta bastante común, actualmente. Los adolescentes sienten la presión de permanecer interconectados y retrasan la hora de acostarse. Los móviles se empiezan a usar a edades muy tempranas"
Por este motivo, decidieron evaluar la conducta y hábitos de 21 jóvenes, cuyas edades fluctuaban entre los 14 y 20 años. A todos se les pasó un cuestionario sobre sus prácticas de sueño y sus actividades diarias.
Según el análisis de estos datos, el grupo de 11 adolescentes que realizaba más de 15 llamadas y escribía más de 15 mensajes de texto al día, tenía más dificultades para conciliar el sueño y presentaba más riesgo de sufrir estrés y fatiga.
"Además, los resultados del estudio indican que podría haber relación entre el excesivo uso del teléfono y determinados hábitos como fumar, beber alcohol y tomar estimulantes. Es necesario que los jóvenes se conciencien de los efectos negativos que produce el uso excesivo de los móviles en la calidad de su sueño. Las alteraciones del mismo conlleva serios riesgos para la salud, problemas cognitivos y de atención", añade Badre.
Este es un llamado a los padres que encuentran en el móvil el regalo perfecto para sus hijos. A tomar en cuenta estos estudios.