La gente que puede permitirse la compra de un Rolls-Royce definitivamente es una minoría en el mundo. Aquellos bolsillos privilegiados optan por comprar coches como este buscando la máxima exclusividad y lujo, y no tienen problema en desembolsar más de 300.000€.

Además del coche en sí se ofrece una amplia variedad de extras, tanto en equipamiento como acabados y objetos especiales; esto es una de las cosas que diferencia a la marca. Se dice que no existen dos Rolls-Royce iguales, y puede que sea cierto.

Lo que sucede es que no contentos con fabricar los coches al gusto del adinerado cliente, ahora también se dedican a la producción de accesorios totalmente personalizados. Ahora si un ricachón quiere que el interior de su Rolls-Royce haga juego con una fina vajilla de porcelana que heredó, o que todo el salpicadero esté hecho de madera de altísima calidad con incrustaciones de oro; será complacido sin lugar a dudas.
También se pueden fabricar muebles de bar, juegos de picnic y cualquier cosa que se le pueda ocurrir a una mente que puede pagarlo sin dificultad, por más excéntrico que sea el pedido.

Para satisfacer estas demandas que van más allá del catálogo oficial, se recurre al departamento de personalizaciones, conocido como Bespoke. Los pedidos de extras han aumentado tanto que se ha tenido que duplicar el personal de esta área.
Según Rolls-Royce el hecho de personalizar al máximo un vehículo no solamente busca garantizar que se tiene un producto único, sino también lograr que éste se adapte a nuestro estilo de vida.

La fabricación de unidades Rolls-Royce en la planta de Goodwood ha alcanzado niveles históricos, llegando incluso a encontrarse en el máximo de producción. Pero como es de suponer, no hablamos de volúmenes verdaderamente masivos, comparados con marcas populares, pues siempre el nombre de Rolls-Royce se ha distinguido por ser sinónimo de lujo y exclusividad.
El gran cuidado puesto en todos o detalles, la dedicación y perfeccionismo de la firma Premium, hace que un volumen de 15 unidades diarias sea todo un hito para la empresa de origen británico, hoy perteneciente al grupo BMW. En una marca de este status definitivamente no es nada habitual que haya disponible un stock de coches, pues prácticamente todos los ejemplares que se ponen a la venta, son hechos por previo pedido o reserva.

Este inédito episodio en la marca es -en gran medida- gracias al Rolls-Royce Ghost, que viene siendo muy solicitado en el mercado asiático, especialmente en China. La firma de la Doble R ha experimentado un crecimiento espectacular en el continente amarillo, que le ha permitido crecer un impresionante 200% sólo en la primera mitad de 2010, con respecto a los volúmenes de ventas del 2009.
La cada vez más numerosa población adinerada de China y Taiwán tiene como predilecto al lujoso vehículo europeo, con sus prestigiosas berlinas de gama alta. En junio se fabricaron 300 coches, si bien no se tienen datos de cuántos de ellos fueron Rolls-Royce Ghost. No obstante, es innegable que este modelo ha tenido mucho que ver con el gar repunte comercial que ha logrado la marca fundada por Charles Stewart Rolls y Henry Royce en 1906.

El Rolls-Royce 200EX Concept es un nuevo prototipo que presentará la marca británica en el Salón de Ginebra y que representa un vistazo al futuro modelo de la marca, cuya producción está planificada para 2010. La premisa en su diseño es la de hacer un Rolls-Royce más moderno, ágil y dinámico.
Su diseño exterior es fiel a la tradición Rolls-Royce: simpleza, sobriedad, y una elegancia sin par. En el frontal, podemos ver una parrilla similar a la de siempre, pero más moderna; y además los faros LEDS iluminan eficientemente. Las llantas son de 20 pulgadas y 7 radios.

Como siempre, la elección de los materiales en el interior corresponde a los más altos estándares: tapicería de fina piel en color Crème Light, alfombrillas de Cornsilk, techo forrado de cachemir y las inserciones de madera del salpicadero son Santos Palisandros.
Se sabe que toma varios elementos del BMW Serie 7, como la planta base, el sistema de suspensión y el mecanismo de dirección. Hasta un 20% de piezas están compartidas con la marca bávara. Este acuerdo entre Rolls-Royce y el Grupo BMW se refleja también en el motor V12, perteneciente también al Serie 7.

No hay mayores detalles técnicos, solo se conoce el mencionado motor. Para eso habrá que esperar al Salón de Ginebra, ni modo. Como dato final, este prototipo ha sido anunciado como el adelanto del 200EX, del RR4 o del Silver Ghost, sin embargo ninguno ha sido confirmado como nombre final del lujoso auto. Personalmente, el último nombre me convence más, habiendo visto las fotos. Aparte; ¿no creen que es un nombre menos frío que una simple combinación de letras y números?
Este auto tiene alma propia, con solo ver las cualidades que tiene está maravilla, cualquiera desearía tener uno en casa, es como si los convertibles que he visto hasta ahora no le llegarán ni a los talones, bueno el diseño interior se ve con mucho más cuidado y detalle, también el paraguas que incluye el vehículo y el excelente acabado que tiene cada una de las piezas de este auto, es en verdad la perfecta combinación de mano de obra y tecnología.
La fina combinación de tecnología y mano de obra hacen que el auto realce la belleza que de por si ya tiene.
Denominado como pieza de colección, este auto se mueve con un corazón tipo V de 12 cilindros y 48 válvulas con una transmisión semiautomática de 6 velocidades que no incluyen la reversa, su capacidad de desplazamiento es de 6749 cc y llega a brindar una potencia de 480 CV a 5350 p.m. Llega a sobrepasar los 240 km/h, claro que no esta permitido pasar de esta velocidad o llegar a ella en muchos países.
Este convertible dos puertas de ingreso y espacio para cuatro personas, los asientos están recubiertos con cuero fino y delicado que se puede obtener en contrastes diferentes, así como escoger entre 9 tonalidades de colores para el diseño exterior de este convertible.