El Barça vivió la noche de ayer una de sus jornadas más negras de los últimos tiempos. El aparentemente todopoderoso equipo de Guardiola cayó 1-2, contra todo pronóstico, ante el Rubin Kazan de Rusia en el propio Camp Nou, en el que sin duda es el resultado más inesperado de lo que va de la Champions League. Ciertamente la victoria del equipo ruso no fue clara y es muy difícil explicarla estrictamente hablando del juego de uno y otro equipo, pero el fútbol tiene esas cosas y por eso es lo que es.
Escenas del Barcelona 1 Rubin Kazan 2
Fue una de esas jornadas en que nada parece salir bien, en que el universo en conjunto parece conspirar para que lo imposible se haga realidad. Sino como explicar que un equipo que remata dos veces directamente al arco derrote a otro que lo hizo al menos en 15 oportunidades. Y es que ese golazo de Ryazantsev a los 2 minutos de comenzado el encuentro, en el primer y único remate de lo rusos en todo el primer tiempo, fue una aviso claro de que los hados estaban del lado del Rubin Kazan y que el Barça debería bregar mucho para cambiar ese destino.
Sin embargo, también hay que decir que aunque la suerte en varios momentos estuvo del lado del equipo ruso, lo cierto es que el equipo azul grana no llego a jugar bien, confirmando una tendencia que ya había mostrado en la victoria 1-0 ante el Almería y en el empate de último fin de semana ante el Valencia. Es cierto que el Barça domino absolutamente el partido de principio a fin y que creo varias ocasiones de gol, pero también es verdad que el juego dinámico y exquisito del Barça, hace varias semanas que esta ausente del Camp Nou.
Con esto no quiero decir que el equipo de Guardiola este jugando mal, pero en este momento ya no es el equipo invulnerable y casi omnipotente que vimos en el inicio de temporada. El Barça sigue siendo un equipo poderoso, que duda cabe, pero en las últimas semanas ha sufrido un pequeño bajón en su juego colectivo y también en el rendimiento individual de algunos de sus jugadores, cosa que por lo demás es muy natural, pues no había forma de que los azul granas mantuvieran de forma constante el extraordinario nivel que los hizo conseguir el triplete. En algún momento tenían que decaer y eso ha pasado en las últimas semanas.
Y en ese bajón una de las figuras más afectadas a sido Lionel Messi, el argentino no esta jugando bien y según parece su pobre perfomance con la selección argentina y las numerosas y a veces exageradas críticas de la prensa de su país, han terminado por afectar su rendimiento con su club. Ayer en una jornada en la que en general todo el Barça estuvo por debajo de los 7 puntos, yo diría que Messi estuvo en 6 o incluso 5.
Messi perdió muchas pelotas, su participación en el juego del equipo fue casi nula y en la individual jamás logró la velocidad y sorpresa que acostumbra. Pero tampoco tiene la toda la culpa de la derrota, pues en el medio ni Xavi ni Iniesta estuvieron en una jornada afortunada y adelante, Pedro primero y Bojan después, tampoco le ofrecieron al argentino el apoyo necesario para hilvanar más y mejores jugadas de peligro.
Pero con todo y eso el Barça fue superior y solo la falta de efectividad y precisión en los últimos metros de los culés impidieron que el Barça remontara el partido en el primer tiempo. La situación pareció cambiar en el segundo, cuando ni bien comenzada la segunda parte, Ibrahimovich hizo gala de su técnica para igualar el partido, pero las cosas siguieron saliendo mal para los azul granas, que ahora también eran detenidos por las ganas que le ponía un Rubin Kazan que a esas alturas ya no estaba dispuesto a perder. En el segundo tiempo el amor propio del equipo ruso se sumo, al mal día del Barça y al azar en el cometido de concretar un resultado improbable.
Entonces fruto de este entusiasmo de la visita y de los primeros síntomas de desesperación de los locales, llegó un error en la salida del Barça, que perdió la pelota en el medio campo. El rápido contragolpe iniciado por Domínguez acabo con un pase de gol para Karadeniz que definió bien sobre la salida de Valdez. Faltaban todavía cerca de 20 minutos para el final; pero el segundo del Rubin Kazan, termino de instalar en la cancha la sensación de que una victoria azul grana ese día era imposible.
Y en los últimos minutos (que también fueron del Barça) los remates en los palos reforzaron esa idea. En ese contexto, la nota curiosa del partido fue protagonizada por el técnico Berdiyev, quien todavía incrédulo de lo que sucedía, con un rosario en las manos decidió dejar las indicaciones de lado en los últimos minutos y enfocarse en la oración. Parece que la fórmula funcionó pues mientras este hacía esto, en el campo de juego Touré estrellaba un cabezazo en el palo, ahogando la última esperanza del Barça de por lo menos empatar.
El Barça sufrió así su primera derrota oficial de la temporada que complica un poco sus chances de clasificación, aunque no demasiado pues por suerte para los culés, el Inter tampoco pudo en casa contra el Dinamo de Kiev, y el Barça sigue en la cima de la tabla aunque ahora igualado en puntaje con el Dinamo y el Rubin Kazan, mientras el Inter para variar sufre en la Champions. Dentro de todo la derrota no es tan mala para el equipo de Guardiola, pues para un equipo que todos elogian y consideran el mejor, un baño de humildad en una etapa importante pero no decisiva como esta, puede ser un buen y útil aviso de que aun quedan cosas por corregir y trabajo por realizar.