Al parecer, una de las gemelas más populares y famosas del mundo del entretenimiento está sumergida en los preparativos de su boda. Una celebración, según testigos, de lo más secreta e íntima.
Ashley Olsen, quien lleva saliendo con su novio, el actor Justin Bartha, unos siete meses, pretende dar el siguiente gran paso en su ostentosa vida. Según la web ‘Celebitchy’, la actriz y empresaria, estaría organizando los preparativos de una lujosísima ceremonia que podría costarle un millón de dólares.
Ashley contraería matrimonio en la Riviera francesa y sería nada más y nada menos que el famoso diseñador Karl Lagerfeld, el que le diseñe su vestido de novia. Una fuente cercana a Ashley manifestó: “Ella (Ashley) quiere casarse al atardecer, en el exclusivo Hotel du Cap Eden Roc, uno de los más caros del mundo y que solo acepta dinero en efectivo”. Además, la multimillonaria gemela desea contratar un jet privado para su familia y otros miembros cercanos, los cuales estarían hospedados en suites de lujo en el hotel, todo por cuenta de la actriz.
“Ashley quiere que haya también una buena cantidad de sus dulces favoritos, para picotear, y ha contratado incluso a la famosa fotógrafa Anne Leibovitz para que inmortalice el evento con su cámara. Está muy enamorada, y cree que ha encontrado de verdad a su media naranja”, afirmó la misma fuente.
Roberto Cavalli, diseñador italiano, pasó dos días en compañía de una hermosa morena en la localidad de Cadaqués. El creador de moda, llegó el lunes al mediodía procedente de Saint Tropez, cruzó la bahía a bordo de una espectacular lancha gomone negra en la que figuraba el mismo logotipo de sus creaciones.
Cenó y pernocto en Roses y a la mañana siguiente Cavalli y su acompañante se dirigieron a Cala Jòncols para pasar la jornada de sol. A última hora de la tarde, y tras conseguir una boya gracias a las gestiones de Ion y Juli, encargados del servicio de taxi-zodiac en la bahía de Cadaqués, se dirigieron al pueblo a cenar en uno de los restaurantes más turísticos del paseo marítimo de la localidad.
Cavalli, luciendo una cazadora tejana, sin dejar un minuto sus gafas de sol, ni su inseparable puro y la joven a quien según testigos, el modisto llamaba “amore, amore”, luciendo vestido negro y unos zapatos de tacón alto – por supuesto de la colección del diseñador-, disfrutaron al máximo estos pocos momentos de relax.
A la medianoche, la pareja regresó a su lujosa embarcación (con yacuzi en la proa y tapizada en su interior con un estampado de piel de tigre y por fuera de cebra), y al amanecer, Cavalli y su misteriosa acompañante se dirigieron a Cala Jonquet, en la bahía de Guillola, donde pasaron tres horas. Allí se pudo ver a la pareja bronceándose, con un biquini negro ella y un minúsculo eslip blanco él. Solo ella se atrevió a bañarse y ambos disfrutaron de la compañía de unos amigos italianos.