El Cruzeiro volvió a demostrar la noche de ayer que es el equipo más sólido de la Copa Libertadores y logró sin demasiados problemas su clasificación a la final, al empatar de visita 2-2 con el Gremio de Porto Alegre. El equipo de Belho Horizonte llega después de 12 años a la final de la Libertadores y será el rival de Estudiantes de la Plata, equipo con el que ya se enfrento en la fase de grupos del torneo.
Los goles del Partido
A diferencia de la otra semifinal entre Nacional y Estudiantes, el partido entre los dos equipos brasileños, fue muy bien jugado, con dos equipos con muy buena técnica, que ofrecieron un espectáculo muy agradable a la vista. Como era de suponerse fue el Gremio el equipo que tomó la iniciativa en el principio, mientras que el Cruzeiro, salió con un planteamiento mucho más conservador, como se lo permitía la ventaja de 3-1 que había conseguido en el partido de ida en Belho Horizonte.
El Gremio alineó en su delantera a Herrera y al ex Barça, Maxi López, estos dos delanteros tuvieron en sus pies las primeras opciones de gol del partido, sobre todo Herrera cuya habilidad para recibir el balón en el área y retenerlo ante la marca rival, le permitió hacer zozobrar en varios momentos a la defensa del Cruzeiro; sin embargo, Herrera no tuvo la tranquilidad para culminar con éxito las jugadas de peligro que creó y que talvez pudieron haber cambiado el rumbo del partido de la llave.
No obstante, a pesar de que Gremio había tenido la iniciativa y las mejores opciones, la verdad es que tampoco había logrado consumar un dominio asfixiante sobre el Cruzeiro, que frecuentemente llegaba al área rival aunque sin crear mucho peligro. Pero esto último cambio en el minuto 34, cuando Kleber (probablemente el mejor del partido), se dio maña para desbordar por el lado derecho, sacándose en base a velocidad la marca de hasta dos defensores, llegando hasta la línea de meta y sacando un preciso pase para Wellington Paulista, que solo frente al arco, solo tuvo que tocar el balón para poner a su equipo en ventaja.
El gol fue un baldazo de agua fría para el Gremio que tenía ahora que marcar 3 goles para tentar los penales. El equipo de Porto Alegre no acababa de asimilar el golpe, cuando una falla en la defensa a la hora de realizar la trampa del fuera de juego, le permitió nuevamente a Wellington Paulista quedar solo frente al arco rival, esta vez el delantero del Cruzeiro definió de palomita y sello el pase a la final de su equipo.
Con poco más de 50 minutos por jugarse y con 5 goles por marcar, la suerte del Gremio estaba echada y todo apuntaba a una goleada por parte del Cruzeiro; pero, si hay algo que reconocerle al Gremio es que nunca bajo los brazos. En la segunda mitad el equipo de Autori, ayudado también por la extrema confianza del Cruzeiro, intento por todos los medios darle vuelta a la precaria situación en la que estaba, logrando el descuento en el minuto 54 gracias a un cabezazo de Rever tras un tiro de esquina.
Lamentablemente para los de Porto Alegre, en el minuto 59, la expulsión de Adilson dejo al Gremio con un hombre menos y con 4 goles por marcar. Pero, ni siquiera este nuevo revés hizo que tirara la toalla; los locales alentados por su fiel hinchada, siguieron arremetiendo contra el arco de Fabio, logrando el empate en el minuto 74, gracias a un gran disparo de media distancia de Souza, que hizo albergar por un momento la esperanza de conseguir una hazaña legendaria.
Pero, hasta ahí llegó la intentona de los locales; pues en los 15 minutos restantes, el Cruzeiro volvió a tomarse el partido en serio y ajusto más las marcas y aunque el Gremio ya conciente de que no lograría la clasificación, busco por lo menos la victoria, lo cierto es que en los minutos finales, fue Cruzeiro de contragolpe, el equipo que estuvo más cerca de marcar el tercero. Al final el Gremio fue un digno rival, pero en ambos partidos quedo claro que el Cruzeiro fue mejor y por eso es un justo finalista.
Ahora el Cruzeiro deberá enfrentar la próxima semana en Argentina a Estudiantes. En la fase de grupos, Cruzeiro venció 3-0 a los Pincha Ratas en Belho Horizonte y cayo goleado 4-0 en la Plata (aunque estando ya clasificado y con muchos suplentes). Si se toma en cuenta solo el fútbol exhibido por ambos equipos, Cruzeiro es superior a Estudiantes, pero en una final juegan otros factores, como la jerarquía y el coraje, dos cualidades que el equipo argentino definitivamente ha demostrado tener. Además, ayer ante Gremio, el Cruzeiro mostró serias falencias en el juego aéreo, que podrían ser bien aprovechadas por Estudiantes. En una final entre argentinos y brasileños, nunca hay un claro favorito, aunque en lo personal, en una Libertadores con un nivel bastante bajo, preferiría que gane el equipo que mejor ha jugado al fútbol y ese sin duda es Cruzeiro.
En un partido trabado, como mucha lucha y muy poco fútbol y jugado sobre una de las peores canchas que ha ofrecido esta Copa Libertadores, Estudiantes de La Plata consiguió su pase a la final del torneo, al derrotar de visita 1-2 al Nacional de Uruguay en el propio estadio Centenario, de esta forma el equipo argentino ganador 3 veces de la Copa, vuelve a una final tras 38 años.
Los goles del partido
El encuentro resulto como se esperaba, con dos equipos que jugaron casi todas sus fichas al coraje y al empuje antes que al buen fútbol, y la verdad es que ninguno de los dos elencos tenía mucho más para ofrecer, pues ante la ausencia de Verón en el equipo argentino y la inexplicable decisión de Pelusso de no incluir a Lodeiro desde el inicio, era poco lo que se podía esperar de dos clubes que a lo largo del torneo han ofrecido más bien poco si de buen fútbol se trata; a esto se lo sumo el pésimo estado del terreno de juego y estos factores fueron los ingredientes perfectos para construir un muy mal partido (principalmente en el primer tiempo).
Llamo sobre todo la atención el evidente nerviosismo de la gente de Nacional, que perdía tonta y frecuentemente el balón, facilitando la tarea de un Estudiantes que había salido con la premisa de mantener el cero en su arco, pero que ante la inoperancia del local, se dio el lujo de llevar peligro al arco contrario y de tomar por momentos el control del partido. Y es que sin desmerecer la victoria de los Pincha Ratas, la verdad es que ayer el Nacional, salvo un par de excepciones (Medina y Lodeiro, en el segundo tiempo) fue una absoluta decepción.
El equipo uruguayo no jugo ayer a nada, desde el principio sus ataques sin ninguna sorpresa, se diluían en imprecisos pelotazos frontales que eran fácilmente rechazados por la saga argentina. Nadie en el equipo charrúa intentaba llegar tocando al arco y por eso uno no entiende porque Pelusso no puso a Lodeiro de titular y menos aun porque demoro tanto en enviarlo al campo.
Pero si el ataque de Nacional era una decepción, su defensa era una lágrima; a tal punto que la Gata Fernandés y Boselli, sin recibir un solo balón limpio desde la media cancha se dieron el lujo de crear hasta 4 situaciones de peligro en el arco de Nacional. El juvenil Coates, con evidentes signos ya no de nerviosismo, sino más bien de miedo, fue el suplente ideal de Verón, pues ante la ausencia del medio campista argentino, el defensor de Nacional fue el único que le sirvió pases de gol a los delanteros de Estudiantes.
Y es que también hay que decir, que salvo las llegadas fruto de los errores propios del equipo charrúa, Estudiantes no hizo mucho más y hasta el final de la primera etapa (que fue para el bostezo) el cero a cero reflejaba muy bien lo poco que ambos equipos habían hecho en el campo de juego. Ya en la segunda mitad, el equipo local salió con mayor decisión en busca de la victoria, el ingreso de Lodeiro ayudo a darle más variantes al equipo uruguayo, aunque el gol de los locales todavía no parecía estar por caer.
El Nacional ya empezaba a tomar el control del partido y amenazaba con meter a Estudiantes en su arco, cuando un error fatal de Coates le dejo la clasificación servida a Estudiantes, el defensa intento salir del fondo esquivando a Fernández pero perdió la pelota, el ex River le dejo el gol servido a Boselli y este con una gran definición sobre la salida del portero Muñoz puso el 0-1 que prácticamente aseguraba la clasificación de lo argentinos, a pesar de que faltaba más de media hora por jugarse. Y es que esa absurda regla del gol de visita, le quito la emoción a un partido que pudo dar mucho más.
Con la obligación de hacer 3 goles y conciente de lo mal que jugaba, el Nacional intento solo el descuento, teniendo el amor propio como su única arma, en ese contexto, hay que rescatar la figura del delantero Medina quien marco el empate transitorio a los 75, devolviéndole algo de emoción al partido. Pero más allá del gol, si algo hay que reconocerle a Medina fue su inquebrantable espíritu de lucha, pues jamás renunció a la posibilidad de darle vuelta a una situación, que para el resto parecía ya irreversible.
Con el 1-1, Nacional se fue con todo en busca de la hazaña, pero cuando no se tiene ni idea de lo que se va a hacer con el balón, las ganas, por muy grandes que estas sean no alcanzan, y la encimada uruguaya, solo sirvió para darle a Estudiantes chances de liquidar todo de contragolpe. Labor de la que se encargo nuevamente Boselli al definir con frialdad cuando el tiempo ya estaba cumplido.
Fue una victoria justa, pues aunque se consiguió en una semifinal mediocre (que encaja perfectamente con una pobre Libertadores 2009), la verdad es que Estudiantes fue más en La Plata y en Montevideo. Ahora el Pincha tendrá que jugar con el clasificado de la llave entre Gremio y Cruzeiro de Brasil que se define hoy y que tiene al equipo de Belho Horizonte como favorito, por lo que lo más probable es que Estudiantes y Cruzeiro que ya chocaron en la primera fase se vuelvan a enfrentar para definir al campeón. Solo esperemos que la final tenga un nivel muy superior a lo visto hasta ahora.
Estudiantes de la Plata de Argentina y nacional de Uruguay, definen esta noche en el estadio Centenario de Montevideo, al primer finalista de la Copa Libertadores 2009. En el marco de una Copa que este año ha resultado algo deslucida, por la eliminación de los equipos mexicanos fuera de las canchas a causa de la epidemia de gripe y porque dicha sea la verdad, ningún equipo ha mostrado un nivel superlativo. Estudiantes y Nacional, dos históricos rivales se vuelven a enfrentar.
Los argentinos llegan a este partido con la ventaja del 1-0 obtenido en el partido de ida, pero con la ausencia de dos elementos fundamentales en la campaña de los Pincha Ratas , Juan Sebastián Verón y la hinchada de Estudiantes, el primero no se pudo recuperar de una lesión contraída en el partido de ida y la hinchada de Estudiantes no podrá llegar al Centenario por un desacuerdo dirigencial entre ambos equipos.
De las dos ausencias, sin despreciar la importancia de la hinchada de Estudiantes, sin duda la más importante es la de Verón, a quien de seguro su equipo extrañara mucho, sobre todo a la hora de retener el balón e iniciar el contragolpe con esa claridad que solo el ex Lazio le sabe dar a los Pincha Ratas.
No obstante, aun sin Verón en el campo el partido sigue siendo parejo; pues Nacional más allá de un juego ordenado y de la tradicional garra charruá tampoco es un equipo arrollador y de buen toque al balón; por lo que probablemente esta noche se vera un partido muy luchado en el medio campo y en el que el coraje y las ganas serán mucho más notorias que el talento y la claridad.
Al ser dos equipos con características tan similares en cuanto a historia y actualidad es muy difícil vislumbrar a un favorito, aunque la ausencia de Verón, sobre todo jugando en el Centenario puede resultar una ventaja demasiado grande y por eso me inclino ligeramente por el equipo uruguayo como el favorito apara llegar a la final, aunque un resultado a favor del elenco argentino tampoco me sorprendería.
La noche del jueves fue testigo del segundo partido de ida por las semifinales de la Copa Libertadores 2009. Estudiantes de la Plata en su estadio y con su gente derroto por la cuenta mínima a Nacional de Uruguay, dando un paso firme rumbo a la final de la Copa. El gol fue marcado de cabeza por Diego Galván a los 14 minutos y le permite a los Pincha Ratas mantener intacto el sueño de volver a ganar el principal torneo de clubes de Sudamérica.
Escenas del partido
El partido comenzó con el equipo argentino tomando la iniciativa y creando varias ocasiones de gol que no pudieron ser aprovechadas hasta el minuto 14, cuando una jugada iniciada por Sebastián Verón acabo con un buen centro de Benítez para la cabeza de Galván que le dio a los Pincha Ratas la oportunidad de ponerse adelante en el marcador.
Parecía que el equipo argentino mostraría una vez más la solidez y contundencia que los ha acompañado en su partidos de local a lo largo de todo el torneo; pero Nacional fue asentándose en el terreno de juego, y poco a poco el equipo de Gerardo Pelusso fue haciéndose con el control del partido, gracias sobre todo a la buena marca que ejerció en el medio campo sobre Verón, mientras este estuvo en el terreno; pues, el volante argentino debió salir a los 30 minutos por lesión.
Ya sin su principal figura en el campo, Estudiantes perdió el rumbo y Nacional aprovecho para acrecentar su dominio e irse con mayor decisión al ataque en busca del empate; pero, al equipo uruguayo le hizo falta claridad en los últimos 25 metros del terreno, tanto para la creación como para la definición. Ya en los últimos 15 minutos Estudiantes encontró de nueva cierto equilibrio en sus líneas y contó con algunas oportunidades de aumentar el marcador.
Sin embargo el 1-0 permaneció hasta el final, y ahora probamente sin Verón, los Pincha Ratas, deberán buscar su pase a la final en el estadio Centenario de Montevideo el próximo miércoles. Por lo visto ayer en el campo, la llave esta muy pareja y ambos equipos están en condiciones de llegar a la final de la Libertadores. No obstante si Verón no llega a recuperarse para el partido de vuelta, creo que el equipo uruguayo tiene un ligero favoritismo sobre Estudiantes de la Plata.
El Cruzeiro dio la noche de ayer un importante paso hacia la final de la Copa Libertadores al derrotar 3-1 al Gremio de Porto Alegre, por el partido de ida de la primera semifinal del torneo, ratificándose así como uno de los mejores equipos del campeonato, sobre todo cuando de jugar de local se trata. Los goles del equipo de Belho Horizonte fueron marcados por Wellington Paulista a los 37, Wagner a los 46 y Fabinho a los 66, mientras que Souza descontó a los 78 para el Gremio.
Escenas del Partido
El partido jugado en el estadio Mineirao, ante unas 52000 personas, comenzó siendo bastante parejo y aunque el Cruzeiro intento desde el principio hacer prevalecer su condición de local, fue el Gremio el que contó con la mejores ocasiones de gol al principio. La más clara sin duda la tuvo el Maxi López que estando en el área y con el arco a disposición, erró en el remate final en una jugada que pudo cambiar el rumbo del partido. Lamentablemente después el delantero argentino se metió en un duelo extra futbolístico con Alex Mineiro que termino por sacar su mente del partido.
El Cruzeiro pudo abrir el marcador poco antes del final del primer tiempo, cosa que le permitió volver más tranquilo en la segunda mitad, un segundo gol a penas comenzada esta prácticamente acabo con la moral del Gremio, que se vio todavía más reducida con la llegada del 3-0, el Cruzeiro fue muy superior en los segundos 45, pero un tiro libre de Souza a 12 minutos del final, le dio un atisbo de Esperanza al equipo de Porto Alegre de cara al partido devuelta, en el que un 2-0 le puede dar el pase a la final. No obstante, por lo exhibido ayer y a lo largo del torneo el Cruzeiro es el gran favorito para llegar a la final.
Roma ya tiene a sus dos finalistas; pues al Manchester United, se le sumo ayer el Barcelona, que en un emocionante partido dejo de lado al Chelsea. Pero a diferencia del equipo de Ferguson, el de Guardiola sufrió muchísimo para llegar a la final y solo un épico gol de Iniesta en los descuentos y varios errores arbítrales le permitieron a los azul granas, mantener vivo el sueño de la triple corona.
Escenas polémicas del Chelsea 1 Barcelona 1
El partido fue como se esperaba, duro y luchado con el Chelsea manteniendo el libreto seguido en el Camp Nou, basando su juego en su superioridad física en el medio campo y consiguiendo su objetivo de inutilizar al ataque azul grana, que se vio ayer más inofensivo que nunca antes en la temporada; y es que el Chelsea fue tan disciplinado y efectivo en defensa que el Barcelona solo pudo hacer un solo tiro directo al arco de Cech, lo irónico fue que ese único tiro se convirtió en gol y en pasaje a la final.
Desde el principio, todo se le dio al Chelsea a pedir de boca; aun antes del partido las lesiones de Henry y Márquez y la suspensión de Puyol, le daban cierta ventaja al equipo de Hiddink, que ni por jugar de local se dio el lujo de cederle el más mínimo espacio a un Barcelona, que se ve frágil cuando de ir al choque se trata. Todo se facilito más para el Chelsea cuando de una jugada casi intrascendente, Essien saco un gol inesperado, un verdadero golazo que por lo temprano que llego, acabo con todas las esperanzas del Barcelona de encontrar más espacios que en el Camp Nou.
De ahí en más el equipo de Hiddink, fiel al estilo del técnico holandés, se preocupo fundamentalmente de controlar al rival, siendo quizás este su mayor pecado, pues sobre todo después de la expulsión de Abidal, con algo más de ambición talvez el Chelsea pudo haber asegurado el resultado (claro siempre es más fácil decir esto después del partido), pero prefirió seguir replegado y entregarle el balón a un Barcelona que si con 11 jugadores no podía llegar al arco, con 10 ni siquiera podía acerarse a él.
En ese contexto, hay que decir que comenzó a pesar también la figura del árbitro Tom Henning, que se comió hasta 3 claros penales que pudieron asegurarle la clasificación al Chelsea, errores que terminaron por prolongar el sueño del Barça. Sin embargo a pesar de lo terrible de su desempeño, me cuesta creer como señala hoy la prensa inglesa que se trate de un complot en contra del Chelsea, me parece más bien que tras expulsar a Abidal, al noruego le faltaron los pantalones para cobrar un penal en contra del Barcelona, que lo dejaba definitivamente fuera de la final.
Y entonces cuando el Barcelona no ataba ni desataba, con Messi nuevamente con paradero desconocido, con Dani Alves tirando centros a las tribunas y con todos hablando sobre la segunda final consecutiva entre el Manchester y el Chelsea y la superioridad del fútbol inglés, apareció Iniesta para acabar en un instante con todo el trabajo del Chelsea a lo largo de 180 minutos. El Chelsea había sido mejor en el Camp Nou y Stanford Bridge, pero esto es fútbol y basto una sola genialidad del menudo volante español para cambiar de golpe todo.
En lo personal creo que en el fútbol es muy difícil calificar a un resultado de injusticia, pues si un equipo ataca todo el partido y otro solo atina a defenderse, pero este último termina ganando con autogol del rival en el último minuto, el resultado es justo, porque para ganar; saber atacar es tan importante como saber defender y definir. Es decir desde mi punto de vista solo se puede hablar de injusticia en el fútbol cuando agentes ajenos a los 22 jugadores que disputan el partido, tienen una influencia notoria y determinante en el resultado del partido.
Pero aun desde esa perspectiva el resultado de ayer entre el Chelsea y el Barcelona, sigue ocupando una posición muy indefinida en la línea que separa lo justo de lo injusto. El Chelsea rindió más y fue mejor en lo táctico, de eso no cabe duda; así como tampoco cabe duda de que el noruego Henning, realizo un arbitraje desastroso y tuvo una participación determinante. Pero por muy superior que haya sido el Chelsea y por mucho que haya influido el árbitro, me cuesta calificar como injusticia la épica clasificación de un equipo, que en una noche en la que nada salía bien y con un hombre menos, no claudico nunca y logro alcanzar la hazaña con su último aliento.
Y es que el gol de Iniesta ayer, grafico en un solo segundo y en un solo toque al balón todo lo que el fútbol significa, ese constante fluctuar del silencio a la euforia, del fervor a la resignación, de la alegría a la tristeza y de la decepción a la gloria. Todo eso que hace que desde Asia hasta América haya gente discutiendo, por un resultado que ocurrió al otro lado del mundo, entre equipos que la mayoría ni siquiera ha tenido la oportunidad ver en un estadio en su vida. Todo eso que ha hecho que el fútbol hace mucho haya dejado de ser solo un deporte, para convertirse en parte importante de nuestras vidas.
Sin embargo, si hay algo que me parece claramente injusto, desde hace mucho y es que en que cabeza cabe que un gol de visita valga más que uno de local, esa absurda regla, que permite que hoy el Barcelona este en la final, sin haberle ganado al Chelsea (porque a pesar de la sensación de victoria azul grana, lo cierto es que fue un empate) es el despropósito más grande del reglamento desde el también absurdo gol de oro, pues aunque el gol de visita permite ahorrarse el cansancio producido por lo tiempos extra, en lo personal me deja la sensación que no deja en claro que paso el mejor equipo. Pero el reglamento es ese y solo queda disfrutar de la tan esperada y deseada final entre el Manchester y el Barcelona. Aunque hay que rendirle palmas al Chelsea que fue el único equipo en la presente temporada, al que el Barcelona enfrento y no pudo derrotar.
La Champions League vuelve hoy en su etapa de semifinales, con el esperado choque entre el Barcelona y el Chelsea, un enfrentamiento que en los últimos años se ha transformado prácticamente en un clásico europeo, por la frecuencia con que ambos equipos se han enfrentado en la Champions y por la paridad de fuerzas que han demostrado en esos enfrentamientos.
Sin duda, para la gran mayoría del aficionado futbolístico, el Barça parte como favorito a causa del gran nivel individual y colectivo que ha venido manteniendo a lo largo de toda la temporada y que le ha permitido mantenerse como líder de la liga española y el haber llegado hasta las semifinales de la Champions, casi sin complicación alguna en el camino.
Pues ni en la fase de grupos, ni luego en octavos y cuartos de final, los azul granas enfrentaron a un equipo que le pudiera presentar batalla: En octavos el multicampeón francés, el Olympique de Lyon, fue muy inferior al equipo de Guardiola y en la siguiente etapa, el Bayern Munich, que muchos esperábamos fuese el primer escollo importante de los catalanes, termino siendo una absoluta decepción, cayendo goleado sin atenuantes en la ida y renunciando a todo espíritu de lucha en el partido de vuelta.
Sin embargo, en esta ocasión, al menos en la previa, el Barça la debería tener muchísimo más complicada frente al Chelsea, que es un equipo más cuajado que el Lyon y que el Bayern y que posee una plantilla mucho más amplia y rica que los equipos antes citados, no en vano el Chelsea casi con los mismos jugadores fue finalista de la Champions la temporada pasada.
Además el equipo ahora dirigido por el exitoso entrenador Guus Hiddink, a diferencia del Barcelona ha ido de menos a más en el campeonato europeo y ha enfrentado y dejado en el camino a rivales más peligrosos que los catalanes; pues tanto la Juve (en octavos) como el Liverpool (en cuartos), eran equipos bastante más fuertes que los ya citados equipos que enfrento el Barça en las etapas previas.
Otro argumento a favor del Chelsea, es su mayor poderío físico respecto del Barcelona, sobre todo en la línea media en donde jugadores muy fuertes, pero con muy buen trato del balón, como Lampard, Essien, Ballack o Mikel, pueden hacer pesar su mejor biotipo, sobre la mágica pero quizás demasiado frágil línea media del Barcelona, conformada por Xavi e Iniesta, que a pesar de su comprobado y abundante talento, difícilmente podrán ganarle en las divididas a los medio campistas del equipo inglés; así que en el medio campo podría estar la clave del partido y quizás de la eliminatoria.
Atrás y adelante, ambos equipos tienen fuerzas muy parejas, con jugadores de gran calidad conformando las defensas y ataques de ambas oncenas; aunque lamentablemente para el Chelsea, en este partido no podrá contar con Ashley Cole, uno de lo mejores defensores del mundo cuando de marcar en el mano a mano se trata y uno de los pocos jugadores del planeta, al que le veía posibilidades de contener a Lionel Messi; pues ya lo ha logrado varias veces con el no menos hábil Cristiano Ronaldo.
En el lado del Barcelona por el contrario, el Pep Guardiola podrá contar de nuevo con el Rafa Márquez; que vuelve tras un partido de suspensión ha reforzar la ya de por si fuerte línea defensiva azul grana, en la que la única duda es la presencia de Puyol o Abidal por la banda izquierda. De ser Puyol el elegido, el Barcelona ganaría en marca tomando en consideración que Drogba posiblemente se mueva por ese lado, sin embargo perdería casi toda posibilidad de tener un carrilero con llegada por el lado izquierdo, cosa que si tendría de decidirse por Abidal.
Se trata sin duda de un partido imperdible que enfrenta no solo a dos grandes equipos sino también a dos grandes técnicos, aunque este aspecto creo que el Chelsea tiene una ligera ventaja; pues la más amplia y exitosa carrera de Hidink, me hace esperar que el holandés le tenga reservados un par de ases bajo la manga al buen Pep Guardiola; no obstante, las fuerzas están tan parejas que es muy difícil animarse a hacer un pronóstico; pero, de lo que si estoy seguro, es que el Barcelona enfrentará por primera vez en la temporada a un rival a la altura de su poderío.
Una vez más la selección de fútbol brasileña ve postergado su sueño de colgarse por primera vez la medalla de oro en unos juegos olímpicos tras perder claramente por 3 -0 ante Argentina. Fue un marcador contundente pero justo que reflejo muy bien lo que sucedió en el partido a lo largo de los 90 minutos.
Los albicelestes llegaban al partido con un ligero favoritismo sobre los cariocas, mismo que hoy justificaron con creces en el estadio de los trabajadores de Beijing. El Kun Agüero que no había aparecido en la Olimpiada se convirtió hoy en la principal figura argentina incluso por encima de Messi, demostrando como hacen la mayoría de grandes jugadores que los cracks sacan a relucir su clase en los momentos importantes.
Los argentinos fueron desde el principio superiores, aunque solo después del tercer gol pudieron darle un semi baile a los cariocas. En el primer tiempo la albiceleste contó con un mayor número de ocasiones aunque el partido era todavía parejo siendo el trámite ligeramente favorable a la Argentina.
El segundo tiempo comenzó con un ritmo muy similar al primero, ambos equipos llegaban alternadamente a campo contrario, sin embargo como ya había sucedido en el primer tiempo Argentina llegaba con mayor profundidad y peligro. Así un centro a media altura desde el lado izquierdo fue conectado con el pecho por el Kun Agüero marcando el primero del partido en una jugada que los brasileños reclamaron como mano.
Brasil de inmediato se lanzo al ataque, pero ni Diego ni Robinho y mucho menos Pato pudieron darle a la verde amarela el toque de inspiración necesario para conseguir el empate. Inspiración que si tuvo Messi, quien tras ir apilando brasileños por el centro del campo rival cedió un pase a la derecha, el remate cruzado fue interceptado casi en la línea de gol por el Kun Agüero que con un toque sutil al balón marco el segundo en arco desguarnecido.
Brasil herido en su amor propio se volcó a cancha Argentina pero casi nunca creo opciones reales de peligro. La opción más clara de los brasileños de descontar se dio en un tiro libre de Ronaldinho que tras chocar en el palo fue rematado por Pato. Sin embargo el gol fue anulado por el árbitro, frustrando aun más a un equipo carioca que como a lo largo de todo el torneo se mostró falto de ideas y de esa tradicional magia que la ha permitido a Brasil ser la selección con más títulos del mundo.
A quince del final una vez más el Kun apareció, esta vez para provocar una falta en su contra en el área que el árbitro cobro como penal. Riqueleme, quien tuvo una actuación discreta con un fuerte remate al centro de la portería de Renan sentenció el partido. En los últimos 15, Argentina por momentos se enseñoreo en el campo; Brasil totalmente ofuscado, buscaba solo con amor propio que descontar, aunque la frustración de sus jugadores generaba que estos se precipiten en las jugadas causando errores que nunca le permitieron crear peligro en el arco albiceleste.
En losminutos finales Argentina pudo marcar uno o hasta dos goles más pero Renan y la precipitación del ataque albiceleste conspiraron contra esa opción. El partido termino y el equipo argentino en pleno celebro como si ya hubieran ganado el campeonato ante la mirada de un Ronaldinho incrédulo que no parecía tener explicación ante lo acontecido. Brasil deberá conformarse una vez más con buscar el bronce ante Bélgica. Por su parte Argentina defenderá el oro de Atenas ante Nigeria el equipo que se lo arrebato en Atlanta en el 96, y que hoy paso por encima a Bélgica anotando 4 goles. Argentina sigue siendo favorita para ganar el oro ante los africanos, sin embargo Nigeria será definitivamente un hueso muy duro de roer sobre todo por la potencia física del equipo, pero esa ya es otra historia cuyo desenlace conoceremos el sábado. Por hoy Argentina celebra.