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SINDROMEDOWN




¿Detectar el síndrome de Down durante el embarazo?


Cromosomas

Un grupo de científicos de la Universidad de Standford, en California, han desarrollado un método para identificar en las primeras semanas de embarazo los casos de síndrome de Down. Según el estudio, bastaría con una muestra sanguínea de la madre para analizar el ADN fetal y comprobar si cuenta con la cifra normal de cromosomas o tiene alguna alteración.

Sin embargo, los investigadores afirman que en dos o tres años estará disponible esta prueba, que de momento sólo se ha probado en 18 mujeres y los resultados deben confirmarse en un estudio mayor. Hasta hace poco se recomendaba a cualquier mujer embarazada mayor de 35 años que se realizara una amniocentesis o una obtención de las vellosidades coriónicas, prueba que consiste en tomar una muestra del corion, el tejido que rodea al feto y placenta.


Sin embargo, el Colegio Americano de Ginecólogos y Obstetras recomienda que estas pruebas deberían ser una opción para cualquier mujer. Sin embargo, son procedimientos invasivos y conllevan un riesgo de aborto que, aunque pequeño, no deja indiferente a ninguna mujer embarazada. Además, hay que esperar a la semana 15 de gestación para poder realizarlos y sus resultados no son inmediatos.


De ahí la importancia de desarrollar un test como el que se publica en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS). "Es el primer test universal, no invasivo, para el síndrome de Down. Por tanto esto debería ser el primer paso para poner fin a procedimientos invasivos como la amniocentesis o la muestra de vellosidades coriónicas", ha declarado Stephen Quake, el autor principal del estudio a la agencia Reuters.


Quake y su equipo extrajeron una pequeña cantidad de sangre de 18 mujeres embarazadas, a las que también se les realizó una de las dos clásicas pruebas mencionadas para detectar esta alteración cromosómica. Las muestras sanguíneas contienen millones de fragmentos de ADN flotante, la mayor parte procedente de la madre aunque un 10% corresponde al feto. Posteriormente los científicos determinaron a qué cromosoma correspondía cada fragmento de ADN mediante el mapa desarrollado por el Proyecto Genoma Humano. Si ese ADN pertenece a la madre o al feto, no importa. El objetivo es medir la cantidad de ADN en los fragmetos comparados. Si el feto tiene una copia extra del cromosoma 21, los investigadores pueden detectar una mayor cantidad de fragmentos (de ese cromosoma) de lo esperado.


De esta forma, se pudo identificar todos los casos de síndrome de Down (en nueve mujeres embarazadas), además de dos casos de trisomía del cromosoma 18 (síndrome de Edwards) y otro caso más de trisomía del cromosoma 13 (síndrome de Patau). Todas estas alteraciones se detectaron en la semana 14 de gestación, aunque podrían conseguirse en la semana 12, y el resultado se puede obtener a los dos días de la extracción de sangre.


La Universidad de Standford ya ha patentado esta prueba y dos compañías están negociando su empleo, según ha informado Quake. No obstante, este científico también señala que antes de generalizar esta prueba tendrá que validar sus resultados en un estudio mayor con un número superior de participantes.



Publicado por Irma Ocampo en Salud  (Investigaciones)
8 de Octubre, 2008 (19:13H)



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El origen del mayor riesgo de leucemia en personas con síndrome de Down


El origen de la leucemia en personas Dawn

Se conoce que las personas con una alteración en el cromosoma 21 tienen mayor riesgo de sufrir un tipo de leucemia, ahora una nueva investigación aporta nuevas pistas sobre cuál puede ser la causa. Las personas con síndrome de Down destacan un riesgo 20 veces mayor que el resto de la población de sufrir leucemia linfoblástica aguda.


La revista ‘The Lancet’, publica una investigación que sugiere que la causa molecular de este fenómeno podría estar en una mutación del gen JAK2. Los investigadores, han analizado muestras de la médula ósea de 87 pacientes con leucemia asociada al síndrome de Down y otros 216 pacientes con leucemia pero sin esta alteración. De los primeros, el 18% tenía una mutación adquirida en el gen JAK2 y además, eran más jóvenes en el momento del diagnóstico (4,5 años) que el resto de pacientes con este tipo de leucemia (8,6 años). La alteración genética sólo se halló en uno de los otros niños sin síndrome de Down.


Shai Izraeli, investigadora a cargo del grupo de estudiosos del centro médico israelí Sheba, creen que el tipo de mutaciones que ellos han observado en el gen JAK2 definen un subgrupo característico de leucemias propias de los individuos con síndrome de Down. Y lo que es más importante, añaden que sería posible diseñar inhibidores de JAK2 para el tratamiento de este tipo de cáncer hematológico.


A su vez, Izraeli recuerda que los niños con síndrome de Down son especialmente sensibles a los efectos tóxicos de la quimioterapia, por lo que reconoce la importancia de hallar otra vía para inhibir esta mutación y que pueda ser eficaz contra su leucemia. El estudio habla de un ensayo en fases iniciales para probar la eficacia de algunos inhibidores de JAK2, por lo que sugiere que los niños con síndrome de Down y una leucemia asociada podrían ser buenos candidatos para beneficiarse de estas pruebas.


Por su parte, Charles Mullighan, del Hospital Infantil St Jude, en Memphis (EEUU), subraya la importancia de seguir descubriendo los entresijos genéticos de la leucemia, aunque destaca que ésta es sólo una más en una larga lista de mutaciones necesarias para el desarrollo de la enfermedad.





Publicado por Irma Ocampo en Salud  (Cáncer)
1 de Octubre, 2008 (10:00H)



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Las células dañadas en el síndrome de Down


Sindrome de Down

Un grupo de científicos británicos pudieron observar las consecuencias que tiene sobre el crecimiento celular portar tres copias del cromosoma 21 (lo normal son dos), tal y como ocurre en el síndrome de Down. Este ADN extra altera la actividad de un gen clave en el desarrollo de las células desencadenando así buena parte de las alteraciones cerebrales observadas en las personas que padecen esta patología.


La investigación se llevó a cabo en ratones a los que se les había proporcionado un cromosoma 21 humano, de modo que tenían tres y obtuvieron de ellos células madre embrionarias. Modelos previos de roedores con esta trisomía habían mostrado alteraciones en sus cerebros similares a las observadas en humanos.


Al examinar los genes de estas células, se percataron de que, en general, el ADN de los ratones portadores de la copia extra estaba alterado. Más concretamente, había ocho regiones cuya actividad estaba muy disminuida comparado con el genoma de ratones sanos. Una de esas zonas correspondía a un gen llamado REST, en el que los investigadores decidieron centrarse.


REST modula la expresión de otros genes determinantes en algunos importantes procesos neuronales como los canales iónicos, las proteínas de la sinapsis o los receptores de neurotransmisores. Su papel es esencial para que los pasos que ocurren en la diferenciación de las células nerviosas ocurran de manera ordenada. Este gen regulador, en suma, es clave para que el desarrollo neurológico discurra con normalidad. La disminución de su actividad, de más del 40%, repercutía en la acción de otros genes y podría malograr el desarrollo de todas las líneas celulares embrionarias, aunque serán necesarias más investigaciones para determinar su contribución en todos los aspectos que definen el síndrome de Down.


Además, el equipo dirigido por científicos de la fundación Barts & The London, –del que formaron parte dos investigadores españoles- ha descubierto al culpable de esta alteración. Otro gen (DYRK1A), situado en el cromosoma 21, provoca que REST no funcione correctamente.


"Esperamos que futuros estudios proporcionen las claves para el diseño de nuevas terapias enfocadas a atajar el retraso en el desarrollo. Sospecho que esto no es importante sólo para el crecimiento de las células del cerebro sino también para su conservación a lo largo de la vida, su envejecimiento y respuesta al estrés, algo que podría ser de utilidad en el estudio de otras enfermedades con el Alzheimer", subrayó el coordinador del trabajo, Dean Nizetic.




Publicado por Irma Ocampo en Salud  (Investigaciones)
11 de Septiembre, 2008 (14:00H)



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