El uso de fármacos sin receta para el resfriado en niños mayores de cuatro años, ha sido limitado en los Estados Unidos. Aunque los principales fabricantes de jarabes para la tos y fármacos para el resfriado que se venden sin receta médica han anunciado que modificará el etiquetado de todos sus productos para advertir a los padres de que no deben administrárselos a niños menores de cuatro años, la agencia estadounidense del medicamento (FDA) ha registrado algunos efectos secundarios raros en este grupo de edad.
Sin embargo, en su defensa, la Asociación de Productos Sanitarios (Consumer Healthcare Products Association), explicaron que los problemas registrados se deben a unas dosis excesivas del producto o en todo caso a que los niños ingirieron los medicamentos de manera accidental.
Pero esta no es la primera vez que la asociación es cuestionada, de hecho, el pasado mes de octubre aceptaron limitar su comercialización para dejar claro que no debían usarse en menores de dos años, después de que la propia FDA comprobase que la mayoría de efectos adversos a esta medicación se registraba en este grupo de edad.
La decisión afectaba a marcas sin receta muy populares como: Dimetapp, NyQuil, Triaminic, Robitussin o Tylenol, donde se calcula que cada año se venden 95 millones de envases de medicamentos sin receta para el catarro infantil.
Varios grupos de consumidores y especialistas en Pediatría han pedido al Congreso de EEUU que obligue a la agencia, llevar a cabo una investigación que demuestre que no son peligrosos antes de permitir que continúen en el mercado.
Y es que los productos que están autorizados para venderse sin receta médica en EEUU se rigen por viejas leyes de los años setenta que permiten que algunos de sus ingredientes activos estén a la venta sin ensayos clínicos previos que hayan demostrado su seguridad, según informa la agencia Reuters.