Tras evaluar a 405 personas, científicos de la Universidad de Indiana en Estados Unidos y del Instituto Regenstrief han logrado identificar 22 síntomas físicos asociados a todos los tipos de cáncer, independientemente de si el paciente ha sido diagnosticado recientemente con la enfermedad, está bajo tratamiento o ha sobrevivido al cáncer.
Los síntomas encontrados como: fatiga, dolor, debilidad, pérdida de apetito, boca seca, estreñimiento, insomnio y nauseas, “estarían asociados con deterioro funcional, discapacidad y menor calidad de vida”, dijo el autor principal del estudio, Kurt Kroenke.
Los investigadores advierten que a pesar de la alta prevalencia de síntomas, los pacientes no parecen tomar en cuenta una terapia que los ayude a controlarlos, ya sea por centrarse en el tratamiento del cáncer y aceptar los síntomas como inevitables de la enfermedad o el tratamiento o por que al momento del estudio los participantes se encontraban ya en contacto con muchas áreas del sistema de salud.
Los autores subrayan que el reconocimiento y control de los síntomas físicos como la fatiga, el dolor, las nauseas y el insomnio podrían ser diferentes según el tipo o fase del cáncer. A este entender, ellos centraran sus conocimientos en la búsqueda de métodos médicos, de conducta o la combinación de ambos para el control de los síntomas.
Los resultados del estudio se publican en la revista 'Archives of Internal Medicine'.
Las Alergias son una respuesta inmunitaria hipersensible que presentan algunas personas al entrar en contacto con ciertas sustancias, que al ser inhaladas, ingeridas o tocadas, producen unos síntomas característicos que pueden ir desde molestias leves, hasta problemas que ponen en peligro la vida misma.
Las sustancias que causan las alergias se denominan ‘alérgenos’ y los síntomas provocados son definidos como ‘reacciones alérgicas’.
Cuando el alérgeno penetra en el organismo, el sistema inmunitario responde produciendo una gran cantidad de anticuerpos llamados IgE. La continua exposición al mismo alérgeno producirá la liberación de mediadores químicos, en particular la histamina, que son los causantes de la reacción alérgica.
Las características clínicas generales de las reacciones alérgicas son:
Anafilaxia (Shock anafiláctico), reacción originada principalmente por antibióticos y otras drogas.
Rinitis alérgica, que afecta a la mucosa nasal y es causada por pólenes de árboles, gramíneos, etc.
Alergia alimentaria cuyos principales signos son gastrointestinales y cutáneos.
Dermatitis atópica, una inflamación crónica en la piel asociada con alérgenos alimentarios o aeroalérgenos en niños, mientras que en adultos está asociada a la exposición a aeroalérgenos.
Asma, enfermedad inflamatoria muy compleja que afecta a los pulmones.
En el diagnostico de una enfermedad alérgica se debe establecer una correlación entre los síntomas observados, un alérgeno desencadenante y la participación del sistema inmune. Todo esto se inicia con una historia clínica del paciente, considerando los antecedentes familiares, y un examen físico. En otros casos se debe recurrir a una serie de pruebas complementarias que permiten poner en evidencia la presencia del alérgeno sospechoso.
Las crisis alérgicas graves pueden estar acompañadas por:
El shock anafiláctico, una reacción alérgica aguda y extrema que puede ser letal.
El edema de Quincke, o angioedema.
Vértigos, síncopes, desvanecimiento, náuseas
Inflamación de labios, párpados, dedos, prurito o comezón en todo el cuerpo.
Dificultad respiratoria.
Malestar o decaimiento.
Urticaria, provocada por picaduras, medicamentos, látex, etc.
Estornudos, rinitis alérgica.
Para el tratamiento: En caso del Asma Alérgico se usan dos tipos de inhaladores: Los broncodilatadores o Beta-2 simpaticomiméticos y los antinflamatorios, principalmente los corticosteroides inhalados.
En caso de la rinitis alérgica se usa básicamente antihistamínicos en comprimidos o inhalados vía nasal o corticoides inhalados.
Las urticarias, dermatitis y eczemas , antihistamínicos o corticoides en diferentes formas y combinaciones.
La albúmina es la proteína del huevo que se encuentra en la clara y que tiene propiedades alergénicas. La alergia al huevo se produce cuando nuestro organismo entra en contacto con esa proteína. Aunque el sistema inmunológico crea anticuerpos para protegernos de la alergia al huevo, éste falla cuando entra en contacto directo con esta o cualquier otra que cause reacciones alérgicas.
Entre sus síntomas se encuentran:
Hinchazón de la piel, uritcaria, picazón y aparición de manchas (ronchas) en la cara o el cuerpo.
Dificultad para respirar, incluso a los niños les da ataques muy parecidos a los asmáticos.
Dolor de estómago, diarrea, nauseas y vómitos.
Dolor de cabeza y a veces hasta insomnio.
Se sabe que el huevo es el alimento que causa más alergias en niños de 1 y 2 años, aunque luego de superar esa etapa su tolerancia a ese alimento se ve fortalecida. La alergia al huevo se da cuando comemos la yema o la clara, pero potencia sus consecuencias por ingerir huevo más leche.
Para el tratamiento los especialistas dicen que lo más recomendable es dejar de comer huevo y cualquier otro tipo de alimento que incluya ese ingrediente en su preparación. Después de 2 años de dejar el huevo, puedes reintroducirlo en tu dieta poco a poco, pero siempre debe ser bien cocinado.
La intolerancia a la lactosa (“azúcar de la leche”) es una afección de la mucosa intestinal debida a que el organismo produce poca o ninguna cantidad de la enzima lactasa. La ausencia de lactasa impide al organismo asimilar la lactosa, lo que conlleva a experimentar síntomas, como: cólicos abdominales, distensión abdominal, malabsorción, flatulencias (gases), pérdida de peso, desnutrición, crecimiento lento (en niños), diarrea, heces flotantes y con olor fétido, estreñimiento y defecación con ardor.
Un grupo de investigadores del Hospital Universitario Vall d'Hebron de Barcelona hallaron que más de la mitad de los pacientes que pensaban que no podían digerir la lactosa estaban equivocados.
Los participantes del estudio, que ingirieron una solución de lactosa equivalente a casi un litro de leche en el laboratorio, observaron que su intestino absorbió el azúcar con normalidad y experimentaron menos retorcijones, gases y otros problemas intestinales.
"Existe una creencia extendida entre los pacientes con síntomas abdominales de que estos están causados por la lactosa de los productos lácteos", dijeron los estudiosos en la publicación Clinical Gastroenterology and Hepatology.
"Aunque uno debe pensar que tras una gran ingesta de lactosa la intensidad de los síntomas tiene que ser mayor que en la vida diaria, nuestro estudio muestra justo lo contrario", añadió.
“La capacidad para digerir la lactosa depende de una enzima. Cuando no hay suficiente de esa enzima, las bacterias proliferan en el azúcar, produciendo muchos gases en el proceso”.
El nuevo estudio se suma a las pruebas de que la intolerancia percibida a la lactosa puede no estar basada en la incapacidad biológica a la absorción de azúcar.
De 353 individuos que fueron derivados a especialistas por supuesta mala digestión de la lactosa, hasta 189 absorbían el azúcar con normalidad y tuvieron menos síntomas que en casa.
No está claro por qué la gente que no tiene problemas para digerir la lactosa tiene síntomas, pero los investigadores especularon con que algunos pacientes podrían sufrir el síndrome del colon irritable, que tiene síntomas similares.
A este entender, antes de desterrar los productos lácteos de nuestra dieta, es mejor consultar a un especialista.
La gastroenteritis aguda, consiste en la infección de las paredes de los intestinos, generalmente por virus, aunque también puede ser por bacterias y más raramente por parásitos.
El síntoma principal de la gastroenteritis es la diarrea. Uno o dos días antes pueden aparecer vómitos, fiebre, dolor abdominal, rechazo de la alimentación y decaimiento. Después comienza la diarrea que, cuando es voluminosa y frecuente, puede conducir a la deshidratación, siendo la complicación más grave de la diarrea.
Los niños con gastroenteritis suelen estar inapetentes, no comen ni beben o lo hacen escasamente. La evolución de la gastroenteritis suele ser benigna, especialmente la más frecuente, la producida por un virus. En estos casos, la diarrea, la fiebre y el resto de los síntomas duran pocos días, generalmente entre uno y cinco.
El tratamiento se basa en la administración de líquidos con sales para evitar la deshidratación. Estos líquidos se administran en pequeñas dosis, frecuentemente una cuchara sopera cada 5-10 minutos.
Y si existen sales de rehidratación oral hiposódicas especiales para los niños, también uno mismo puede prepararlos en casa. El líquido de rehidratación puede elaborarse con un litro de agua mineral o hervida al que se le añade el zumo de dos limones, la punta de un cuchillo de sal, la punta de un cuchillo de bicarbonato sódico y dos cucharadas de azúcar.
Estas sales de rehidratación no pueden ser sustituidas por bebidas a base de colas, refrescos o soluciones para deportistas porque todas estas contienen una relación de agua-azúcar-sales inadecuadas para la rehidratación del niño, especialmente del lactante.
Si el niño es pequeño, menor de seis meses, y está recibiendo lactancia materna, debe seguir recibiendo el pecho pero más frecuentemente, incluso cada dos horas. Si recibe lactancia artificial es normal que tome menos biberón, no hay que forzarle a comer, no debe dejarse en ayunas, continuará alimentándose aunque siga con diarrea.
Si tiene más edad evitar los alimentos con fibras y residuos, no debe por tanto administrarse frutas, verduras ni legumbres, pero sí alimentos ricos en almidón que se digieren más fácilmente, por ejemplo, arroz, puré de patatas, fideos, pastas, pan y galletas. Evitar los alimentos fritos o muy condimentados.
Consulte inmediatamente a su médico, si el niño está muy decaído, postrado, durmiendo excesivamente o con pocas respuestas a los estímulos o si aparece alguno de estos síntomas: si las heces tienen sangre, si es continua, muy frecuente y muy voluminosa, si el vómito tiene sangre, si el niño no toma líquidos de rehidratación y si no orina durante varias horas.
El uso continuo del ratón de ordenador ha hecho que aumente la incidencia del síndrome del túnel carpiano, enfermedad que provoca hormigueo y dolor en las muñecas por la compresión del nervio mediano a su paso por éstas.
Según explicó el especialista en Medicina Familiar y Comunitaria Domingo Ly Pen, durante su participación en el XXXV Congreso Nacional de la Sociedad Española de Reumatología que se ha celebrado en Murcia, el uso del ratón del ordenador obliga a movimientos continuos y repetitivos de la muñeca con una extensión mantenida de dicha articulación.
"El síntoma principal son hormigueos en una o ambas manos, sobre todo en la cama o en posturas forzadas o prolongadas, aunque estos pueden llegar a convertirse en dolor", explica Ly Pen.
Un diagnóstico temprano es muy importante para detener el progreso de la enfermedad y evitar lesiones irreversibles del nervio mediano. Es así que si presentas estas molestias deberás Acudir inmediatamente al médico cuando existan alteraciones de la sensibilidad, calambres, debilidad o pérdida de fuerza.
Además, este experto recomienda "evitar posturas que aumenten la presión dentro del túnel carpiano", es decir, evitar en lo posible tener la muñeca en flexión o en extensión forzadas durante mucho tiempo o con movimientos repetitivos.
El síndrome denominado fibromialgia (FM) se refiere a un conjunto de síntomas y trastornos reumáticos, caracterizados fundamentalmente por dolor, fatiga extrema y rigidez de intensidad variable de los músculos, tendones, y tejodo blando circundante, sin mencionar los trastornos del sueño y cuadros de depresión y ansiedad.
El término fibromialgia fue acuñado en 1976 y proviene del latín fibra (fibra), del griedo mio (músculo) y algia (dolor). Es una enfermedad considerada como crónica, sin causas conocidas, donde el fuerte dolor es la principal característica y que afecta en un 90% de los casos a mujeres.
El día de ayer, los integrantes de la Asociación de Fibromialgia de Almería (AFIAL), informaron a los ciudadanos a través de mesas informativas de todos los aspectos relacionados con ésta enfermedad, coincidiendo con el Día Mundial de la Fibromialgia y la Fatiga Crónica.
Dolores Montes, presidenta de la AFIAL, señaló que:”Con este punto informativo queremos acercar la fibromialgia a toda la sociedad almeriense y que se sumen a las reivindicaciones de los más de 15.000 afectados”.
Además, en el evento, los enfermos de fibromialgia denuncian que no hay una política de fomento de la investigación sobre esta enfermedad en pos de descubrir el origen, técnicas diagnósticas y mejores tratamientos.
Pues te entendemos a la perfección. Aunque para algunas mujeres no pasa nada, para otras el síndrome premenstrual se presenta con muchos malestares. Cambios emocionales y físicos, generalmente, sentimientos de agresividad, irritabilidad, hipersensibilidad, letargia, dificultad de concentración, tensión mamaria, hinchazón, dolor de cabeza y de espalda o antojos alimenticios, son algunos síntomas que hacen de esos días insoportables.
Pero como reza el dicho al mal tiempo buena cara, no nos queda otra que buscar algunos consejos para atenuar estos malestares mensuales.
Primero, y como sucede en casi todas las enfermedades, la alimentación juega un papel importante a la hora de llevar una vida más saludable.
En este caso, consume abundante fruta y vegetales, bajando considerablemente la ingesta de sal, azúcar, cafeína y alcohol. Además, una rutina de ejercicio regular en los días cercanos al periodo suaviza los síntomas y aumenta el bienestar.
La tensión y la irritabilidad son síntomas frecuentes que se pueden aliviar con métodos de relajación como el yoga, la meditación o ejercicios de respiración. No descartes actividades tan placenteras como leer, pasear o escuchar música.
En esos días, trata en lo posible evitar situaciones de estrés, no te ahogues en un vaso de agua, relájate y busca la mejor manera de solucionar cualquier problema que se te presente.
Si tienes algunos otros consejos que nos puedan ayudar en estos días, no olvides compartirlos.