Según una investigación realizada por un grupo de expertos españoles y presentada en el Congreso EULAR (Liga Europea contra las enfermedades Reumáticas), los cigarrillos son un factor de riesgo para padecer artritis reumatoide y tienen la misma influencia en el desarrollo de esta enfermedad que el factor genético más conocido hasta la fecha: el HLA.
El jefe de Reumatología del Hospital La Paz (Madrid) y uno de los autores del trabajo, el doctor Alejandro Balsa, explica que "el tabaco es un factor de riesgo para padecer, sobre todo, el subtipo de artritis reumatoide más frecuente y, además, la más grave".
El especialista también sostiene que "un hijo de un paciente con artritis reumatoide que fume tiene un riesgo casi 10 veces mayor que la población general de padecer el trastorno mientras que si no tiene antecedentes en la familia esta cifra será de cuatro veces más".
Para llegar a estas conclusiones, el estudio ha contado con la participación de 566 pacientes (290 con artritis reumatoide y 276 sin la enfermedad) con una edad media de 50 años.
Esta enfermedad de trata de una enfermedad crónica que causa la inflamación de las articulaciones y tejidos circundantes y a la que sigue, en ocasiones, un comportamiento extraarticular que daña órganos y sistemas como el pulmón, el corazón y el riñón.
Los síntomas más destacados son dolor, rigidez, hinchazón y pérdida de la movilidad articular, y afecta especialmente a las articulaciones más móviles como las de las manos y los pies, así como muñecas, hombros, codos, caderas y rodillas. Asimismo, la inflamación mantenida y no controlada puede acabar dañando los huesos, ligamentos y tendones que hay alrededor de la articulación, lo cual conduce a una deformidad progresiva de las articulaciones y a la pérdida para realizar las tareas cotidianas.
Un test de orina podría predecir el riesgo de padecer cáncer de pulmón en los fumadores, según refiere un estudio realizado por un grupo de científicos de la Universidad de Minnesota.
Los investigadores podrían haber desvelado por qué el cáncer de pulmón afecta a algunos fumadores y a otros no. Según explica Jian-Min Yuan, coautor del estudio, "un historial de tabaquismo siempre se ha considerado un indicador del cáncer de pulmón pero esto no es muy exacto en realidad. El tabaquismo aumenta el riesgo pero la cuestión es por qué afecta a algunas personas y a otras no".
Los estudiosos plantearon como hipótesis que la presencia del metabolito NNAL en la orina de los pacientes podría predecir el riesgo de cáncer de pulmón. Este metabolito induce el cáncer de pulmón en animales de laboratorio, aunque aún no se ha estudiado su efecto en humanos.
Los científicos compilaron datos de 18.244 hombres del Estudio de Cohorte de Shangai y 63.257 hombres y mujeres del Estudio de Salud China en Singapur, para evaluar el impacto de NNAL, los investigadores identificaron a 246 fumadores que habían desarrollado más tarde cáncer de pulmón y a 245 fumadores que no pasaron por la enfermedad durante los 10 años siguientes a la entrevista inicial y a la recogida de muestras de orina.
Comparando a los pacientes con los niveles más bajos, los que presentaban un nivel medio de NNAL tenían un 43% más de riesgo de cáncer de pulmón, mientras que los que tenían los niveles más elevados tenían dos veces más riesgo de cáncer de pulmón después de tener en cuenta el efecto del número de cigarrillos al día, los años de tabaquismo y los niveles de nicotína en la orina.
"El tabaquismo conduce al cáncer de pulmón pero existen alrededor de 60 posibles carcinógenos en el humo del tabaco y la exactitud con la que identifiquemos a los componentes responsable permitirá predecir mejor los riesgos", concluye Yuan.
La investigación se ha presentado en la reunión anual de la Asociación Americana de Investigación del Cáncer que se celebra en Denver, Estados Unidos.

El temor de padecer ciertas enfermedades hace que las personas estén dispuestas a dejar de fumar, sin embargo, este tipo de miedo no parece afectar a las personas con sobrepeso.
Un equipo de investigadores quiso comprobar el efecto real que estos temores causan en los enfermos de tabaquismo y la obesidad. Los estudiosos, dirigidos por Patricia Keenan, de la Universidad de Yale, Estados Unidos, analizaron los datos médicos de una extensa muestra de adultos, entre los que se incluían 20.221 individuos con sobrepeso y 7.764 fumadores.
Los resultados de su trabajo mostraron que, tras sufrir un infarto cerebral o sufrir un diagnóstico de cardiopatía, cáncer o enfermedad pulmonar, los fumadores eran tres veces más propensos a dejar su adicción.
Al evaluar los datos, los investigadores también comprobaron que los pacientes con sobrepeso que descubrían un trastorno grave, como la diabetes o una enfermedad cardiovascular también conseguían reducir su peso. Sin embargo, estas pérdidas no eran muy altas. Los datos mostraron que los pacientes con diabetes perdían algo menos de dos kilos tras conocer su dolencia y la reducción apenas llegaba al kilo y medio en los participantes a los que se le diagnosticó un problema de corazón.
Este trabajo, cuyas conclusiones se publican en el último número de la revista ‘Archives of Internal Medicine’, partió de la hipótesis de que sufrir un 'aviso' del organismo ayuda a las personas a cambiar sus hábitos de vida menos saludables.
En resientes investigaciones relacionadas con el cáncer, los resultados arrojan que Europa avanza en la buena dirección, que existe una tendencia a la baja en los nuevos diagnósticos y en los fallecimientos por cáncer, como también en la supervivencia a los cinco años del diagnóstico.
Sin embargo, existen dos excepciones notables en estos avances, vinculados a los tumores del tabaquismo y la obesidad. Con respecto a la obesidad, el informe recomienda "abordarla a tiempo el tema para prevenir tumores de esófago, mama, útero, cuello del útero, próstata, riñón y colon", cuya aparición puede estar relacionada con una mala alimentación y "poca actividad física".

La incidencia y mortalidad del cáncer de pulmón en hombres, parece haber descendido en la última década en la mayoría del continente – exceptuando España, donde permanece estable - ; pero contrariamente e este avance, se ve con preocupación que en el caso de las mujeres el número de pacientes va en aumento. Países como España, Dinamarca y Reino Unido, escapan a esta tendencia, siendo este tumor 10 veces menos frecuente en mujeres que en varones.
José María Martín Moreno, Catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Valencia y ex director general de Salud Pública explicó:
“En España se producen anualmente más de 50.000 muertes atribuibles al tabaco en individuos mayores de 35 años y una cuarta parte de las muertes prematuras antes de los 65, se deben a este hábito" "La normativa puede, y yo creo que debe, endurecerse. Aunque el primer paso es el cumplimiento de la norma que ya está en vigor", refiere Moreno con respecto a la nueva ley anti-tabaco.
Por otro lado, el responsable del Plan Director de Oncología de Cataluña y co-autor de los trabajos de investigación, Josep María Borrás, reconoce que los datos demuestran que España va en la buena dirección, "pero que aún nos queda un importante camino por recorrer".
"El trabajo atribuye un claro incremento en España, debido a una transición tardía pero muy rápida hacia estilos de vida cada vez más ricos en azúcares o carne roja, y pobre en fibra y en actividad física. La supervivencia ha mejorado y la mortalidad se ha reducido, pero todavía nos falta hacer un esfuerzo en prevención. Sobre todo en lo que respecta a las mujeres fumadoras y la actual epidemia de obesidad", afirmó el experto.
Vía: El Mundo